¿Cuál es el mejor método para la comunicación –ESPIRITUALIDAD- entre las partículas divinas y de ellas con Dios?

21 Oct 13 - 16:12




LA ESPIRITUALIDAD

 Por: RODRIGO HUACUJA LEYZAOLA
 
Hace muchos años un profesor de primaria pretendía convencer a sus  alumnos de primaria que Dios es malo y creador del mal. Cuando –el docente-  estaba a media exposición uno de sus alumnos levantó la mano solicitando permiso para hablar.
 
-Adelante
 
-¿Profesor existe el frío?
 
-¿Qué pregunta es esa? ¡Claro que existe el frío!  Y dirigiéndose al resto de la clase preguntó ¿Alguno de ustedes ha sentido frío?
 
-Profesor, según las leyes de la física no existe el frío. Lo que llamamos frío es la ausencia del calor.
 
El profesor quiso continuar con el tema de la inexistencia de Dios. Y el mismo alumno hizo otra pregunta.
 
-¿Profesor existe la obscuridad?
 
-Es evidente que existe la obscuridad.
 
-No profesor, según  los estudios de física la obscuridad es la ausencia de la luz. Lo mismo sucede con el mal y Dios, el mal no existe, es la ausencia de Dios en los corazones de la humanidad.
 
(Se dice que este niño respondía al nombre de Albert Einstein).
 
 
Durante muchos siglos se ha discutido la existencia o inexistencia de Dios. Quienes se dicen ateos o agnósticos pretenden que se les “convenza” con métodos científicos, con los métodos que ellos han inventado para “demostrar la inexistencia de Dios”. Intentar convencerlos en sus términos sería caer en sus trampas intelectuales. 
 
Hacia finales del S. IV y principios del S. V, Agustín de Hipona caminaba por una playa teniendo una “discusión” interior con relación Dios. Al caminar, una imagen interrumpió sus reflexiones. Se quedó viendo como un niño, hacía un hoyo pequeño en la arena, y con esa vasija iba al mar, la llenaba de agua y la vaciaba en el pequeño hoyo escarbado en la arena. Y así durante varios minutos.
 
Agustín de Hipona le preguntó al niño:
 
-¿Qué haces?
 
-Ah, pues quiero meter el mar aquí en este hoyo.
 
-¿Cómo se te ocurre que en este pequeñísimo hoyo va a caber la inmensidad del mar?
 
-Y el niño, se detuvo, se puso de pie y miró fijamente a los ojos del filósofo y le preguntó:
 
-¿Y a ti como se te ocurre intentar entender a Dios en su inmensidad e ilimitación, en tu mente tan limitada?
 
 
Para muchos de nosotros es evidente la existencia de Dios, como quiera que lo llamemos, Energía Universal, Poder Superior, Inteligencia Divina, etcétera. Pero además cada uno de nosotros, lo aceptemos o no, lo sepamos o no, tenemos un pequeña partícula de esa Energía Universal que muchas culturas llaman alma, otras la esencia, la pequeña llama, en fin, lo que realmente importa es que somos parte de esa Inteligencia Divina lo que para fines prácticos se conoce como EL ESPÍRITU.
 
Este Espíritu no está aislado, se relaciona por que le es vital, con las otras partículas de la Inteligencia Divina y con Dios, a través de lo que conocemos como ESPIRITUALIDAD.
 
¿Por qué hice referencia al principio de dos relatos?
 
Porque es indispensable entender que las cuestiones de la Energía Universal, de Dios, son asimilables con la sencillez de un niño. Que pasamos y perdemos mucho tiempo buscando respuestas donde no las hay; que las buscamos en los rincones más escondidos de la intelectualidad humana, del conocimiento y no en la simplicidad de la vida.
 
Hoy voy a revelar un secreto que ha estado escondido por muchos siglos, pero que es indispensable que salga a la luz, que se divulgue y más aún, que se viva.
 
Supongo que muchos se preguntarán, como yo lo hice algunas veces ¿Cuál es el mejor método para la mejor comunicación –ESPIRITUALIDAD- entre las partículas divinas y de ellas con Dios? Esta respuesta, celosamente guardada, se resume en una sola palabra: AMOR.
 
El AMOR, es la forma más intensa de vivir.
 
GRACIAS.

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